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Venezuela al borde de la guerra civil: ya hubo 42 muertos
Cuatro manifestantes murieron baleados entre lunes y martes en protestas contra el régimen chavista de Maduro. Este miércoles lo trata el Consejo de Seguridad de la ONU
16 de mayo de 2017
Cuatro manifestantes murieron baleados entre el lunes y el martes en protestas contra el presidente venezolano, Nicolás Maduro, elevando a 42 los fallecidos en seis semanas de manifestaciones, una espiral de violencia que será discutida el miércoles por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Un joven de 17 años falleció en la madrugada de este martes en un hospital tras recibir el lunes un disparo en la cabeza cuando un grupo armado atacó una protesta en el municipio de Pedraza (estado Barinas, oeste), según la Fiscalía.

Otro manifestante, de 31 años, murió este martes de un disparo en el tórax durante disturbios en San Antonio de Los Altos, en la periferia oeste de Caracas.

El lunes, según el Ministerio Público, otro hombre de 33 murió por impacto de bala "durante una manifestación" en Capacho, por lo cual fue "detenido" un "policía regional", mientras un joven de 18 años perdió la vida en Palmira, ambas localidades en Táchira (frontera oeste con Colombia).

El lunes ocurrieron violentos incidentes en varios estados del país, que dejaron casi medio centenar de detenidos según la ONG Foro Penal, en el marco de un plantón nacional convocado por la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Desde que iniciaron las protestas el 1 de abril, la oleada de manifestaciones se perfila como la más trágica de los años recientes en Venezuela y está a punto de igualar la cifra de 43 fallecidos de las movilizaciones contra Maduro entre febrero y mayo de 2014.

La situación despierta preocupación en la comunidad internacional y el Consejo de Seguridad de la ONU discutirá sobre la situación el miércoles a petición de Estados Unidos, indicaron fuentes diplomáticas.

"No pueden seguir matando y torturando gente impunemente", afirmó, en tanto, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, refiriéndose a la Fuerza Armada, si bien gobierno y oposición se culpan mutuamente de las víctimas.

Maduro renovó un decreto de estado excepción y de emergencia económica vigente desde enero de 2016, que restringe garantías constitucionales. Hasta ahora, la ordenanza ha tenido primordialmente impacto económico, permitiéndole al gobierno manejar recursos sin fiscalización del Parlamento de mayoría opositora y aumentar su control sobre la producción y distribución de bienes básicos.

Sin dar tregua, la MUD arreció su agenda de protesta y convocó para el miércoles dos concentraciones nocturnas en Caracas, un desafío a la inseguridad en un país que exhibe una de las tasas de homicidios más altas del mundo: 70,1 por cada 100.000 habitantes, ocho veces mayor al promedio mundial.

"No podemos llevar a la gente a un matadero, a una masacre, pero tampoco podemos dejar de protestar", expresó Freddy Guevara, vicepresidente del Parlamento.

Maduro acusa a sus adversarios de querer "incendiar" el país para derrocarlo y propiciar una intervención de Estados Unidos, al que acusa de financiar las manifestaciones.

Las movilizaciones dejan también cientos de heridos y detenidos, de los cuales 159, según Foro Penal, fueron enviados a prisión por tribunales militares.

Para el jueves, la oposición convocó a una marcha hacia la sede del Ministerio de Interior, y el sábado está prevista una manifestación en todo el país denominada "Somos Millones".

Las protestas tienen como combustible un grave deterioro económico y social que golpea desde hace años al país petrolero, con severa escasez de alimentos y medicinas, la inflación más alta del mundo y una criminalidad desbordada. Médicos y otros trabajadores protestaron este martes a las afueras de cinco hospitales de Caracas. "Queremos medicinas", gritaron los manifestantes del hospital pediátrico José Manuel de los Ríos, quienes llevaron pancartas en las que se leía: "SOS. No tenemos antibióticos".

Para el miércoles, el gremio de médicos convocó a marchas hacia el Ministerio de Salud, cuya titular Antonieta Caporale fue destituida el pasado jueves tras divulgar un boletín que reveló que la mortalidad infantil aumentó 30,12% en 2016 y la materna un 65%, mientras repuntan enfermedades como la malaria, antes erradicadas.

Según la Federación Médica Venezolana, los hospitales están funcionando con 3% de los medicamentos e insumos requeridos, mientras la Federación Farmacéutica sostiene que la escasez de medicinas llega a 85%.

La oposición exige la salida del poder de Maduro mediante elecciones generales y rechaza la convocatoria a una Asamblea Constituyente "popular", por considerarla un "fraude" con el que busca perpetuarse en el poder.

Pero Maduro, cuya gestión desarpueban siete de cada diez venezolanos según encuestas, asegura que la Constituyente traerá la paz y prometió que en 2018 habrá elecciones presidenciales, pero no generales.

En diciembre último debieron hacerse las de gobernadores, pero fueron pospuestas y aún no tienen fecha, y este año corresponden las de alcaldes.