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Las tarifas de taxis suben 17,7% desde este miércoles
La bajada de bandera costará $ 32,60 y representará otro golpe al bolsillo en medio de alzas de casi todos los servicios
12 de marzo de 2018
Las taridas de taxis, que se ubican entre las que más subieron en los último años, volverán a hacerlo desde este miércoles.

Desde el primer minuto de este miércoles, la ficha subirá 17,7%.

El nuevo ajuste se producirá tras una audiencia pública en la que se discutió la nueva tarifa.

Era un reclamo de conductores y propietarios, que habían comenzado a quejarse por la demora en la concreción de la medida.

Con el nuevo esquema, la tarifa se irá de los $ 2,77 actuales a $ 3,26%. Y la que se cobra en el horario de 22 a 6 pasará de $ 3,32 a $ 3,91. En 2010, la Legislatura porteña determinó que la tarifa nocturna sea un 20% mayor que la diurna.

De esta manera, las bajadas de bandera, que en cada caso equivalen a diez fichas, se irán a partir del aumento a $ 32,60 y $ 39,10, respectivamente.

El incremento impactará también en el recargo de seis fichas que se debe pagar cada vez que se pide un radiotaxi por teléfono, que a partir de ahora será de $ 19,56.

Las fichas corren cada 200 metros o por cada minuto de espera. Por ejemplo, entre la bajada de bandera y el recorrido, un viaje desde el Obelisco hasta Retiro costará $ 88; y desde el Centro hacia Acoyte y Rivadavia, en Caballito, se irá a $ 163.

Como en todos los casos anteriores, el Gobierno porteño justifica la suba en la necesidad de compensar los mayores gastos en mantenimiento del automóvil (repuestos, verificación técnica y otros) y en combustibles. Los taxis, a diferencia de los colectivos y otros transportes, no tienen subsidios al GNC ni a otros costos operativos.

En otros argumentos, la suba apunta a sostener el ingreso de dueño y choferes de los vehículos. De hecho, las asociaciones de propietarios suelen pedir y apoyar estos incrementos. Y ante la demora en la implementación, habían comenzado a quejarse. En la Ciudad hay cerca de 37.000 taxis.

El último aumento en los taxis se aplicó en julio y fue de casi el 20%. El anterior, del 15%, había sido en noviembre de 2016. De hecho, el ritmo de incrementos en la tarifa es un buen parámetro para ver el impacto de la inflación en los últimos años: en 2003, cuando el precio se descongeló tras los años de la convertibilidad, la ficha costaba sólo 14 centavos.

Al mismo tiempo que se produce el aumento en los viajes, también se produce un incremento en el alquiler diario del automóvil que tienen que pagar los conductores autónomos. Además, se encarece la tarifa en un momento en el que los taxis enfrentan una competencia difícil: la de UBER y otras nuevas aplicaciones que les están quitando mercado.

Si bien UBER tiene precios dinámicos que cambian según la hora y la demanda, en varios casos el viaje en un auto particular que trabaja para esa empresa puede costar un 40% o menos que hacerlo en un taxi.

Hace dos semanas, UBER también autorizó una suba y la tarifa base por viaje se fue a $ 20.